Ahí estas!!
Indomable y poderosa.
Te levantas ante mí mostrando tu espalda desnuda.
…Tu espalda de piedra desnuda.
Me odias y me amas.
No quieres que te moleste.
Pero no podrás evitar que te recorra;
que te acaricie…
Quizás, incluso, te hiera.
No podrás evitar que trepe por ti,
agarrándome con pies y manos;
recorriendo cada grieta de tu piel con mis dedos, buscando tu cima.
Y yo... yo tampoco podré evitar odiarte y amarte,
que me arañes las manos,
que me ajes la piel.
Que me eleves del suelo y me hagas poderoso
por tu propio poder.
No podré evitar que me des esa mezcla de dolor y placer que dispara mi adrenalina
Esa mezcla que me impregna como el sudor que destilo
… Esa mezcla que me hace sentir cada día más vivo.
Me he sentido un poco montaña.... me gusta... qué sensación...
ResponderEliminarMil Gracias!!!
ResponderEliminarEs lo bello de la poesía: que al leerla nos haga sentir. Sentirnos como montaña o escalador. Sentirnos amante o amada. O incluso mano herida o sudor.
Y a mi me hace sentir bien que estos versos te hayan hecho cosquillas...